El tiempo avanza, arrastrando consigo cada instante,
Y el mundo, pequeño y ajeno, se pierde en la lejanía,
Me hundo en un mar de pensamientos oscuros, constantes,
El papel en blanco es mi único refugio, mi agonía.
Las paredes se alzan como barreras infranqueables,
Prisiones grises que encadenan mis deseos más profundos,
Los miedos se clavan como espinas en mi carne,
Y en cada suspiro, el peso de la vida me inunda.
Sé lo que no quiero, y es todo lo que me define,
Un reflejo vacío, atrapado en un presente sin futuro,
Los sueños se han convertido en fantasmas que me persiguen,
Y el frío del acero se siente en cada paso, en cada muro.
El acero no solo corta, sino que penetra hasta el alma,
Un dolor silencioso que se disfraza de rutina,
No hay palabras que puedan expresar esta calma,
Una calma que quema, una calma asesina.
La risa que muestro es un velo que oculta la verdad,
Una máscara frágil que apenas contiene el llanto,
En cada carcajada se esconde la soledad,
Y en cada sonrisa, un pedazo de mi ser se va quebrando.
Mis tristezas son vastas, un océano sin fin ni horizonte,
Un baúl lleno de pesares que nunca puedo cerrar,
Oculto mi drama detrás de un rostro indiferente,
Para que nadie vea el abismo en el que me suelo hallar.
Los cuervos más oscuros han invadido mi cielo,
Con su vuelo eterno, han teñido todo de negro,
Sus sombras me envuelven, y en su frío me congelo,
Anhelo el caos que ya no viene, el desastre que añoro.
Los huracanes que una vez arrasaron con todo,
Ahora son recuerdos que el tiempo ha dejado atrás,
Porque el vacío que dejaron es mi único consuelo,
Y en su ausencia, solo queda un desierto de paz.
La vida es una mentira disfrazada de esperanza,
Un sueño que se desvanece en la primera luz del día,
Y la muerte, un alivio que nunca me alcanza,
Un susurro lejano, una promesa vacía.
Cada pensamiento es una daga que hiere y desangra,
Un tormento constante que nunca cesa, nunca para,
La felicidad es un espejismo que mi mente engaña,
Un destello fugaz en un desierto de lágrimas.
¿De qué sirve la razón en un mundo tan insensato?
Si el conocimiento solo agrava este dolor inherente,
El suicida es solo un filósofo que ha llegado demasiado lejos,
Y el homicida, un ser perdido en un abismo permanente.
La certeza es un lujo que la vida nunca concede,
Una ilusión que se rompe al primer golpe del destino,
La felicidad no es más que un detalle que el ojo no percibe,
Una chispa que se apaga antes de encontrar su camino.
El tiempo avanza, arrastrando consigo lo poco que queda,
Y el mundo, tan pequeño, se pierde en la distancia,
En este mar de tormentos, donde mi alma se queda,
El papel en blanco es testigo de mi última esperanza.
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