IV
Relación Amor/Odio
En el horizonte se desvanece la luz del día,
Y con ella se agota lo resplandeciente y cálido.
La Noche emerge con su manto oscuro y frío,
Envolviendo todo lo que le pertenece, sin vacilar.
Amo la Noche por su capacidad de absorción,
De tomar lo negativo y sumergirlo en su abrazo.
Odio la Oscuridad por su poder destructor,
De tomar lo positivo y desvanecerlo en su paso.
En la quietud nocturna encuentro mi deleite,
La Noche susurra promesas de calma y sosiego.
Pero la Oscuridad se alza como su feroz enemiga,
Devorando la serenidad y desatando el desasosiego.
Madre Noche, engendradora de la Oscuridad,
Hija Oscuridad, producto de la Noche misma.
Unidas por la sangre, pero en esencia distantes,
Así se teje la trama del vínculo amor/odio, abisma.
En el vaivén de emociones antagónicas nos encontramos,
Sumergidos en un mar de paradojas y contradicciones.
El amor y el odio, danza eterna de luces y sombras,
Un lazo que nos consume y despierta nuestras aflicciones.
En la oscuridad se esconde el germen de la pasión,
El amor y el odio entrelazados en un abrazo tempestuoso.
Como dos caras de una misma moneda, inseparables,
Enfrentados en un eterno juego de fuerzas en reposo.
Oh, Noche y Oscuridad, guardianas de lo profundo,
En su relación íntima se desvelan los secretos del ser.
A través de ellas, exploramos la dualidad del universo,
Donde el amor y el odio convergen, en su enigma entender.
-Luis Daniel-
