Bestiario - I


I

Squonk

En las sombras, un pequeño ser de apariencia desdichada,
Con cuerpo de sapo y patas no tan alargadas,
Encerrado en su propio dolor y temor a la luz,
El Squonk, así llamado, carga con su cruz.
Consciente de su fealdad, sufre el rechazo ajeno,
Sus lágrimas incesantes revelan su veneno.
Tímido y solitario, anhela ser comprendido,
Buscar el afecto que ha sido negado y no conseguido.
Pero mientras vaga sobre su llanto constante,
Añora la compañía de otro ser, un amante.

"Oh, pequeño Squonk...
Aún no te has percatado de que tu vida,
Está predestinada a apagar tu frío y tonto corazón.
Y para agregarle más emoción,
Un cazador furtivo y agresivo,
Busca poner fin a tu triste existencia pasiva.

En la oscuridad, acecha tu enemigo,
Con garras afiladas y mirada de abrigo,
Busca extinguir tus suspiros, tu aliento,
En su afán por arrancarte del tormento.
Pero Squonk, ¿acaso sabes qué te espera?
¿La tristeza y la soledad serán eternas praderas?
El destino ha tejido un cruel y oscuro plan,
Donde tu sufrimiento llegará a su fin.

Sin embargo, en medio de esta negrura desolada,
Tal vez encuentres una chispa de esperanza desenfrenada,
Quien sabe si en el camino se cruza alguien excepcional,
Alguien que aprecie tu singularidad y tu ser especial.
En las profundidades de tu sufrimiento oculto,
Puede que descubras la fuerza para ser indulto.
Y así, en la unión de dos almas desgarradas,
Encuentres un resquicio de felicidad compartida.

Squonk, no temas a lo que el cazador intenta,
Abraza tu esencia y rompe las cadenas cruentas,
Enfréntate a la adversidad con valentía y brío,
Pues en la oscuridad también puedes encontrar tu río.
No permitas que la negrura te engulla en su abismo,
Despliega tus alas rotas y eleva tu propio cinismo.
En tu desdicha, quizás encuentres el sentido,
Y el destino que parecía cruel, pueda ser vencido."


-Luis Daniel