Mejor reinar en el infierno que servir en el "cielo"


Inverosímil ante los silogismos de la plebe,
Esperando un ápice de cariño en mi marchitar,
Que me reprenda por todo lo que me falta,
Y me haga sentir que aún no estoy inerte.

Los años se desvanecen mientras yago en la cama,
Analizando lo que nunca me aconteció,
Imaginando futuros sofocados por mi indolencia,
Y aferrándome a promesas que solo yacen en la nada.

Mi salud yace en un estado lamentable,
Con un metro sesenta y un peso más liviano que mi ímpetu,
Y un carisma más apagado que el que tú portarías.

Soy un escritor impuro enredado en una discordia eterna,
Sin gozar de nada y siempre en disputa con mi ser,
Alimentándome del pasado para nutrir mi sabiduría.

Con todo lo narrado, he llegado a la conclusión,
De que soy un engendro, un ser sin escrúpulos,
Que parece no pertenecer a esta realidad,
Que lentamente abre los ojos para descubrir,
Que siempre estuvo roto y deshecho.

-Luis Daniel-