Supresión justificada de la idiotez - I

I

Detrás de mi, ustedes

Repentinamente, sin previo aviso, la escritura contemporánea se vio iluminada por un sujeto ajeno a cualquier norma previamente establecida, sacudiendo como un huracán todo aquello que pretende erigirse hoy en día, interponiendo sus falsos y vulgares ideales como un estandarte. Pero esto no es un simple aterrizaje lunar, comprendan, malditos ignorantes. No se trata solo de alcanzar los límites impuestos por la pereza, sino de ir más allá de lo inimaginable para superar nuestras propias limitaciones.

Hoy me adentro y busco a todos los necios de San Martín, aquellos que se creen superiores a mí, tachando de arrogante y egoísta todo lo que, con años de estudio, puedo afirmar. Utilizo como vehículo narrativo las aspiraciones actuales de este vil individuo, pues es mejor prevenir y arrancar de raíz todo aquel cuyo único propósito sea crecer de manera despreciable. Lo mío no tiene que ver con el dinero; incluso pensar en ello me resulta repugnante, más que las palabras con las que me refiero a ustedes. Las diferencias entre ustedes y yo son abismales, al punto de causarme vértigo tan solo asomarme a ellas. No hay mejor comparación que aquella con las prostitutas de mi barrio, ya que a diferencia de ustedes, mi trasero no se vende ni se compra, y ni mencionemos mi boca.

Con esto doy por concluida esta breve introducción, que no es más que el reflejo de lo que ustedes mismos han construido durante años. Y mientras sigan vivos y en pie, tengan por seguro que les desafiaré con determinación, tan incisivamente como el filo de una navaja en la oscuridad.

-Luis Daniel-