Como un universo, yacen y fallecen mis frases,
Desde un punto inicial, su trayecto trace.
Tú y yo, espacio y tiempo en fusión,
Creando una realidad única, sin confusión.
Sumérgete en la profundidad, sin pensamiento superficial,
No te creas el centro, sé parte de un todo inicial.
El tiempo, viento que erosiona selectivamente,
Lo superficial se aleja, lo profundo permanece.
Perdidos en átomos, su baile nos envuelve,
Longitudes inexploradas, sonidos que el aire teje.
Nos proclamamos suerte por estar vivos,
La materia inerte, ahogada en su propio olvido.
Lo que llega a ser, un recuerdo energético,
Una posibilidad que se siente con fervor ético.
No me importa la distancia, ni el tiempo que pasó,
Entre las estrellas que nuestros elementos horneó.
No me importa la causa, ni el momento exacto,
En que explotaron, al firmamento soltaron su pacto.
No importa cuánto tiempo tardaron en encontrarse,
Ni cuántos extraños en su camino lograron enlazarse.
Lo que importa, en última instancia, es que se cruzaron,
Cuando nuestros cuerpos enlazados se formaron.
Somos un momento, la intersección de dos trayectos,
Gracias por cambiar mi dirección, impacto perfecto.
Otra propuesta, sin respuesta que dar,
Otra persona a la que no pude congeniar.
Mi confianza en cristalinas deja de ser,
Al ver las cosas tan cerca, ya no puedo ver.
Reniego de verdades absolutas con fervor,
Las discusiones entre bandos me parecen sin valor.
La conjugación persiste sin variar, eso sé,
En primera persona la razón, en segunda la culpa, en todo recorreré.
Clarividente no somos, cerca no vemos con claridad,
Lo grande solo se aprecia cuando se aleja de verdad.
Hasta que no tiras el lastre, no sabes su peso,
Estímulos que solo se sienten cuando cesan su embeleso.
El hombre busca respuestas obsesivamente,
Cerrar puertas y explicarlo todo, ilusoriamente.
Pero hay preguntas contestadas que cambian su forma,
Como el eco en la montaña, se multiplican y se reforman.
Vivimos a la sombra que la muerte proyecta,
Lo inexistente no se preocupa, su inexistencia no le causa molestia.
No temo a la muerte, temo al efecto que causa,
En los vivos, su temor se entrelaza.
No me importa la distancia, ni el tiempo que pasó,
No me importa la causa, ni el porqué del encuentro.
No me importan los años que nuestros ancestros tardaron,
Solo importa que sobrevivieron, sus legados honraron.
Escucha, si crees en el destino, así será,
Encontrarás pruebas que refuercen tu pensar.
Que los únicos odios en mi corazón latan,
Aquellos que afecten a las células, su pulso acaten.
Si caigo, como el péndulo, aprovecho el impulso,
El tirón gravitacional me eleva, sin tumulto.
Pero el tiempo difumina todo lo existente,
Lo banal se pierde, los mejores se recuerdan eternamente.
Junto a la imagen del pasado, el presente parece insulso,
Solo se aprecia tu brillo cuando el destino es confuso.

