¡A la mierda la adversidad! ¡Hazle frente, cabrón!


En los días oscuros, de la cama no me quiero mover,

pero me arranco de todas formas, sin deseos de renacer.

Pues sé que lo que anhelo no caerá del cielo,

mantengo esa esperanza de un mañana más bello.


La constancia es mi arma más afilada y feroz,

logro cosas increíbles, sin magia ni veloz.

El camino es arduo, la paciencia me acompaña,

pues la vida siempre daña cuando planes se ensaña.


Al comenzar algo, los problemas emergen,

pareciera que la vida te tienta y te sumerge.

Deseas explorar lugares, el tiempo planeas gastar,

¡Pero sorpresa! Ese día llueve sin cesar.


Así es la vida, dispuesta a golpearte y agrietarte,

probando si mereces lo que anhelas conquistar.

Por eso, dos trucos tengo: constancia y disciplina,

y si el día es adverso, todo espera hasta la próxima esquina...


No hay que forzar, hay que dejar que fluya la corriente,

si la mala racha persiste, aguarda pacientemente.

Si sigues presionando, el resultado será peor,

mejor relájate y espera a que pase el temblor.


Soy un guerrero implacable, con fuerza inquebrantable,

mi espíritu se alza cuando la vida es inclemente.

Soy resiliente, enfrento cada adversidad con audacia,

nada me detiene, ágil en mi búsqueda sin falacia.


He aprendido que las excusas son el enemigo cruel,

invento pretextos para engañarme a mí mismo, mi papel.

Dejar para mañana lo que hoy tengo que cumplir,

las semanas pasan y lo mínimo aún está por venir.


La constancia no se obtiene en un abrir y cerrar de ojos,

hay que trabajar arduamente, aunque no haya antojos.

Es un camino exigente, no todos se aventuran,

alzar la mirada al cielo, hacia la cima se procura.


Pero hay que recordar que los tropiezos llegarán,

esta es la realidad, no un cuento de hadas al azar.

Entreno mi espíritu, mi espada en el aire blandir,

pues no se trata de tenerla, sino del valor de usarla sentir.


Si una mujer me lastima, ya no importa su herida,

seguiré adelante sin dejar que mi alma sea vencida.

Pues mi valía no depende de su amor o desdén,

me levanto y continúo, dejando atrás ese desdén.


No permitiré que una aflicción me detenga en mi andar,

mi fuerza y mi coraje no se podrán quebrar.

Si ella me daña, será su propia pena y dolor,

yo seguiré avanzando hacia un futuro mejor.


Porque mi vida no se limita a una sola historia,

hay caminos nuevos y horizontes de victoria.

Si una mujer me hiere, será solo una lección,

me enfoco en mí mismo, en mi propia evolución.


Aprendo a valorar lo que soy y lo que merezco,

dejo atrás el dolor y construyo mi propio trayecto.

Una mujer no define mi camino ni mi destino,

sigo adelante, con fuerza y sin ningún desatino.


Pues mi determinación y mi espíritu son indestructibles,

superaré cualquier obstáculo, por más impredecible.

Que se pudra en el infierno, seguiré adelante con vida,

enfocado en mis metas y en mi propia salida.


A mí nadie me frena, soy ágil en cada sendero,

nadie me detiene, incansable en el mundo austero.

Soy el sabio que supera todo desafío,

soy el guerrero zen, poderoso y valiente en su brío.