Siento que el mundo ha perdido su encanto...
Una existencia a tu lado no es suficiente,
anhelo perdurar en tu esencia eternamente,
con tu cálido abrazo puedo enfrentar cualquier tormento,
sin él, todo carece de sentido en mi pensamiento.
He vagado sin rumbo, sin saber quién soy,
yo era el reflejo que merecías, pero mira cómo estoy,
tú eres solo un recuerdo, yo una triste melodía,
ahora solo quedan suspiros y un nudo en la garganta fría.
Cada encuentro a tu lado era un torrente de emoción,
incluso en un banco, la risa nos llenaba de pasión,
te propuse salir y así,
viví los mejores días de mi vida junto a ti.
Nos veíamos día tras día, durante semanas sin cesar,
nos escribíamos a diario, sin importar el lugar,
nuestro único día libre lo compartíamos sin medida,
era tu vida entera y a mi lado la compartías.
Dejaste de buscar amor en otros lechos,
decías que solo yo te llenaba por completo,
y yo dejé de fingir amar,
a todas aquellas sin tu rostro, sin dudar.
Afrontamos mil obstáculos y juntos los superamos,
invertimos dinero sin importar lo que gastamos,
pues nunca perdimos una moneda en vano,
intercambiamos instantes libres de engaños.
¿Cómo olvidar aquellos días que la ciudad nos regaló?
Fue mi primer salida a tu lado, una experiencia de ensueño,
juntos, dejé atrás todos mis pesares,
porque solo contigo me sentía en paz y sincero.
Qué bellos paisajes y aquel jardín de exposiciones,
aunque incluso el en el jardín sobraba con nuestras emociones,
juntos despreciábamos el mundo exterior,
absortos en ti, como estas palabras en mi papel.
Llegó la noche y... caí con ella,
cuando escribiste esas palabras crueles y poco bellas,
quedé pálido, mirando fijamente las estrellas,
supe que sería nuestra penúltima noche, la que sella.
La incertidumbre de que ya nunca ya seríamos pareja,
si este es el final, explícame la moraleja,
en aquel lugar, juraste y prometiste que yo era el único,
quien realmente lograba entenderte en este vacío.
Pero no podía seguir engañándome,
pretendiendo que éramos solo amigos, no era suficiente,
en nuestro siguiente encuentro fui claro: "¿Qué buscamos?",
si el amor es un laberinto, deseo encontrar el rumbo presente,

