Dedicada a: �
En mis años de vida, nadie igual he hallado,
un ser especial, en tus ojos sumergido,
perfecta te veo, mi estrella, mi anhelo,
soñé ser tu dueño, mas en vano quedó el desvelo.
En esta noche, saliendo a la penumbra,
imagine una vida en que nuestras vidas se entrelazan,
y llegabamos a un lugar único y sublime,
donde el encanto aguarda y el misterio oprime.
Pero a veces, la cruda realidad golpea sin piedad,
agradezco al destino, que me ha enseñado a aceptar,
hay cosas que se resisten al cambio,
aunque mi lucha sea feroz, caigo en el abismo extraño.
Esta rendición aprieta con dolor concentrado,
de los logros no alcanzados, un pasado entrelazado,
ceno en el presente, me pierdo en el ayer,
demasiado peso para alzar vuelo, me siento vencido, ¿ves?
Agotado de perseguir un engaño sin fin,
me has arrebatado tiempo, sueños y un trozo de mí,
un eternidad de experiencias, un peso en el confín,
¿qué hago ahora con este dolor?, ¿a quién muestro mi estima?
Eres el dolor que mi ser siempre llevará dentro,
esto es lo que me gano por hacer de ti fuente putrefacta de mi esencia y veneno,
de tu inpiración brotaban mis versos más perfectos,
tu presencia, excusa perfecta, mi eterno tormento.
Con desdeño, este guerrero rinde su espada al suelo,
Agotado de golpes que no amainan,
pero a mi lado estarás, sin importar el rumbo,
y por tu causa seré un alma desolada, perpetuamente perdido.
Devoradora de esperanzas, oculta y voraz,
buscaba equilibrio y rompí la armonía,
la confianza yace en el suelo, vil, arrastrada,
ninguna adulación revivirá su agonía desatada.
¿Quién soy yo para juzgar sus elecciones?,
siempre te imaginé como una escalón de ascenso,
mas no me siento bien ni cuando cesa el diluvio,
incluso para encontrarte, trampas y engaños extenso.
Eres mi desgracia, no mi jodido orgullo,
lo acepto y me hundo en tu maldito engaño,
no soy un santo, ni un puto sermón escrupuloso,
necesito tu engaño, como el aire, lo idolatro.
Jamás he creído ser suficiente, eso es atroz,
en tu juego de hipergamia, me hundo sin voz,
una escalera de estatus que no puedo alcanzar,
me consumen las dudas, me hacen desangrar.
En tu búsqueda constante de algo superior,
ignoras lo sincero, te ciegas en el error,
es un rompecabezas despiadado, en busca de lo mejor,
me dejas en la sombra, como si fuera un perdedor.
Tu mirada siempre vagando hacia lo alto,
persiguiendo la perfección, sin detenerte un rato,
te conviertes en cazadora sin compasión,
y en el proceso, dejas mi corazón en la frustración.
Este fue el fin de los puntos suspensivos y el comienzo de mi nueva era de libertad.

