El ego intrínseco al sujeto censurado por el escrutinio social.

Reflexionando sobre la complejidad del ser humano y evitando supersticiones, he llegado a una revelación poco más que impactante: todos, sin excepción alguna, somos inherentemente egoístas hasta cierto punto. A menudo, este concepto se carga con connotaciones negativas, como la arrogancia o la falta de empatía. No obstante, el ego también posee su utilidad y propósito en nuestras vidas. Quieran o no quieran admitirlo, el ego nos otorga un sentido de identidad y autoestima. Nos ayuda a construir una imagen de nosotros mismos y a mantener una sensación de coherencia y continuidad a lo largo del tiempo .

Siendo aún más objetivo, el ego está estrechamente relacionado con nuestra capacidad para establecer metas, perseguir logros y enfrentar desafíos. Sin él, podríamos carecer de motivación y confianza en nosotros mismos. También desempeña un papel crucial en nuestras interacciones sociales. Nos ayuda a establecer límites y defender nuestros intereses personales. Personalmente, he experimentado esto en numerosas ocasiones, ya sea en relaciones amorosas sin reciprocidad, amistades tóxicas o conflictos familiares. Si no fuera por el valor que me concedo a mí mismo, continuaría siendo arrastrado por personas que en su momento no les importaba una mierda en absoluto.

Estas ideas resonan con las obras de Nietzsche, quien enfatizaba la importancia del "egoísmo bien entendido", que implica cuidar de uno mismo sin mezquindad. Según él y lo que descifre, este enfoque es el primer paso para comprender que la verdadera generosidad hacia los demás es inseparable de la generosidad hacia uno mismo. En última instancia, reconocer y comprender nuestra propia importancia nos permite establecer relaciones más saludables y equilibradas con los demás, donde tanto nosotros como ellos somos valorados y respetados.

Esto me conduce al siguiente punto sobre el falso altruismo al que estamos expuestos en estos días, con la proliferación de "pseudo-samaritanos" en las redes sociales, que comparten innumerables contenidos "ayudando desinteresadamente" a cualquier causa que se les presente. Aunque pueda parecer paradójico, este comportamiento también puede estar vinculado al ego. Al explorar más a fondo el concepto del altruismo, podemos definirlo como la acción de ayudar a los demás sin esperar nada a cambio. Lo que muchos omiten mencionar es que algunas personas se involucran en actos altruistas porque les genera una sensación de satisfacción personal y refuerza su imagen positiva de sí mismas y ante una sociedad cada vez más ignorante y atiborrada de contenido basura.

En este sentido, el altruismo puede ser una forma de satisfacer las necesidades emocionales o psicológicas del individuo, lo cual tiene un componente egoísta. Aunque los actos altruistas pueden beneficiar a otros, también pueden brindar una sensación de gratificación personal y elevar la autoestima.

Siempre he creído firmemente que todo se trata de encontrar un equilibrio. No se trata de una falta de sensibilidad por parte del individuo, sino más bien de descubrir la medida justa que nos permita vivir una vida plena. En este proceso, buscamos la satisfacción personal como prioridad, pero también reconocemos la importancia de considerar el bienestar de los demás siempre con un enfoque en segundo lugar.

A posteriori y como resultado de una profunda introspección sobre la importancia del amor propio, he llegado a una conclusión: si una persona no se preocupa lo suficiente por sí misma, ¿quién más lo hará? ¿Su pareja, amigos, familiares o incluso Dios? Desde una perspectiva realista, la carencia de egoísmo puede desembocar en una explotación y manipulación por parte de otros. En este mundo complejo y a menudo despiadado, pienso que es fundamental reconocer que nuestra propia tranquilidad y bienestar descansan en nuestras manos. Esperar que otros nos brinden el amor y cuidado que necesitamos es, en última instancia, una ilusión peligrosa. 

Como último punto y con el objetivo de evitar parecer una persona discordante ante muchos, quiero enfatizar que las ideas presentadas aquí no representan una caza de brujas. Más bien, se trata de un reconocimiento racional sobre los pensamientos erroneos ampliamente aceptados por la sociedad en la actualidad. En un mundo donde la hipocresía es abundante, resulta absurdo que muchas personas no acepten de una vez por todas la importancia de cultivar un sólido sentido de amor propio y defender nuestros propios intereses. La búsqueda del bienestar verdadero se encuentra principalmente en la adquisición de conocimiento autodidacta y bien orientado. No reside en la lectura de libros de autoayuda, en pagar terapeutas o en consumir contenido basura en internet, como lo que ofrecen algunos Youtubers, tiktokers, etc. En lugar de eso, se trata de nutrir nuestra mente con sabiduría y discernimiento, explorando fuentes confiables y enriquecedoras que nos permitan expandir nuestro conocimiento y comprensión del mundo. 

La sociedad actual tiende a gravitar hacia soluciones rápidas y superficiales (basadas príncipalmente en instinto gregario), pero la verdadera búsqueda del bienestar requiere un compromiso profundo y una dedicación constante. No podemos depender solo de malditos atajos o consejos vacíos; debemos sumergirnos en la exploración del conocimiento, cuestionar nuestras creencias y desarrollar una mentalidad crítica. Solo a través de esta búsqueda activa y genuina podemos alcanzar un crecimiento auténtico y una realización personal perdurable.